Necesaria y responsable

Con estas dos palabras, quiere resumir el Gobierno, la esencia de la Directiva de Defensa Nacional (DDN) aprobada por el Consejo de Defensa  el pasado martes 31 de julio y presentada ante la opinión pública por el Ministro Morenés  el día siguiente.

La amplia representación de medios que respondieron a la convocatoria del Ministerio de Defensa, invitaba a presagiar una mayor repercusión en nuestra sociedad  que es, a fin de cuentas, la que sostiene la defensa  y, a la vez, la que puede beneficiarse de una buena política o sufrir las consecuencia de una  mala previsión. Lo cita el propio documento  entre sus objetivos (pág. 5): «Para que los ciudadanos tengan cumplida información de la situación de la defensa y asuman una exigencia crítica que obligue a sus representantes políticos». Es curioso que el redactor encabece esta frase con un «por fin». ¿Es que antes no se asumía esta exigencia crítica? ¿No está confeccionada esta Directiva por nuestros  representantes políticos?
No obstante la repercusión en nuestra sociedad ha sido mínima. Algún medio nacional, ni siquiera la ha comentado. El lector me dirá que la fecha no es la más apropiada, que las Olimpiadas y la crisis económica llevan la información por otros derroteros, y que las preocupaciones de nuestra sociedad son a corto plazo y se llaman primas de riesgo, ERE,  ERO, o renta mínima de 400 euros. Y quiero comprenderlo. Pero  determinados analistas si estaban obligados a enjuiciarla y reflexionar sobre ella. Porque si algún valor tienen las DDN, es que reflejan el momento en que se redactan, la situación anímica de nuestra sociedad y deben atisbar, aun con un lenguaje escondido y cauto, lo que Bismark llamaba «el ruido del galope de los caballos de la Historia». ¡Ay del pueblo que no tenga el oído atento al sentido de este galope!
Volviendo al texto, me gustaría conocer el criterio de un joven capitán que recorre diariamente, con riesgo, la ruta Lhitium, allá por Afganistán. Cree que está  allí por solidaridad con nuestros aliados, defendiendo un modo de vida libre y democrático entre aquellas tribus medievales y se pregunta si nuestros riesgos más inmediatos y «no compartidos» recibirían la misma solidaridad.
Como nos recuerda en una magnífica reflexión  el general Ortega en el Digital de Atenea «¿Aún no ha llegado el momento de presionar a Bruselas y exigir a la Alianza Atlántica la cobertura de Ceuta y Melilla dentro del paraguas del Articulo 5? Este artículo del Tratado de Washington constitutivo de la Alianza, dice claramente que el que ataque cualquier rincón de un país, recibirá la respuesta solidaria de todos.  La verdad es que la Directiva reitera la necesidad de seguir retocando el Concepto Estratégico de la OTAN y no rehúye el determinar zonas de riesgo ,aun con lenguaje mas que diplomático, que geográficamente sitúa «en la orilla sur del Mediterráneo» o «desde el Africa subsahariana que se proyecta hacia el norte».

La DDN «manifiesta con claridad la voluntad de prevalecer sobre las amenazas no compartidas» manteniendo un nivel nacional de «disuasión creíble y suficiente», con objeto de evitar que los riesgos se conviertan en  amenazas. Horas antes de la reunión del Consejo de Defensa  Nacional, los nuevos tres Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y de la Armada habían hablado de merma de capacidades. Ya conocían el «contexto de estrechez presupuestaria» en el que se moverían.

«Disuasión creíble» que la DDN cimienta sobre la «cohesión nacional»(Pág 7. Directrices) entendida ésta como  voluntad colectiva y determinada «de preservar los valores de nuestra sociedad, los medios materiales para crear prosperidad  y la fortaleza del Estado». «Por  ello –continúa– es necesaria la toma de conciencia social de la importancia de la Seguridad y la Defensa en una época de gran incertidumbre». Alabo la intención del redactor, pero no puedo más que dudar de la sociedad que hemos construido, en la que la «cohesión nacional» y la «voluntad de preservar valores» no forman parte, ni de lejos, de sus prioridades.

Comparada esta Directiva con su antecesora de 2008 –Gobierno Zapatero– es mas breve, yo diría más interna, coincide con el análisis de tiempos de cambios, complejidades e incertidumbres. Tampoco llegó aquélla  a la sociedad. Como dudo  +que esta llegue  al espíritu del joven capitán de la ruta Lithium. El debate debería estar abierto, incluso la crítico, viendo el tema en su configuración multidimensional. ¿Se ha preguntado alguien si es mas económico suprimir 20.000 soldados o marineros  de las plantillas de las Fuerzas Armadas,  que  asumir su coste en las listas del paro? ¿Puede ser rentable asumirlos, formarlos, disciplinarlos para devolverlos a la sociedad con determinadas calificaciones técnicas? Podría citar más ejemplos a debatir, si ciertamente la Política de Defensa fuese multidimensional y no centrada mayoritariamente en la política militar.

¿Necesaria? Por supuesto.

Publicado en “La Razón” el 9 de agosto de 2012


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