Marcos Urarte: El dedo en la llaga

Convocado acertadamente por el Ateneu y por el Círculo de Economía de Menorca, el pasado jueves día 7 dio una magnífica conferencia Marcos Urarte, conocido consultor de empresas, hombre experimentado en el mundo de la comunicación -con ramales que se extienden al ámbito de la Defensa- con la importante connotación para nosotros de que reside temporalmente en Menorca desde hace años. Al igual que Iñaqui Gabilondo -el que dijo acertadamente “ustedes quieren turismo, pero no quieren turistas”-, sabe de nuestras virtudes y de nuestros defectos, es decir “nos tiene medidos”.

Y con sutil descripción fue repasando el mundo empresarial que nos rodea. Huyó del concepto tradicional de crisis, envuelto engañosamente en criterios de temporalidad y de fatalidad, animando a buscar soluciones actuales.

Bastaría con que nos preguntásemos, dijo, “en qué creen que puedo ayudar” y “cómo creen usted que podemos mejorar”, como sencillos primeros pasos para lograr la recuperación.

El planteamiento es matemático. Bien expuesto representa el 50 por ciento de su resolución dicen los científicos. Constantemente provocaba, invitaba al reto de adaptarse, de innovar, de persistir, de no estancarse. “No estamos -repitió- en una época de cambio, sino en un cambio de época”. Y debemos convencernos de que el futuro no será prolongación del pasado.

Entró en el interior del mundo empresarial, que podría traspolarse al de la administración. “Un 18 por ciento trabaja motivado; un 60 por ciento trabaja relativamente bien aunque no esté motivado; pero un 22 por ciento trabaja sin motivación” -amargados-, se atrevió a decir. Y lo malo de estos últimos no queda en este porcentaje: un 6 por ciento de ellos sabotean la organización.

Habló del buen jefe, del líder, de quien sabe rodearse, sin celos, de elementos valiosos. También habló del “jefe blancanieves” el que convierte a todos sus colaboradores en enanos.

Se detuvo para terminar con su apuesta por la resilencia, considerada ésta como la “capacidad de sobreponerse en un entorno adverso”. Los militares de Afganistan conocen bien el concepto. Es diferente operar en un entorno enemigo o adverso, que en el pacífico entorno normal de nuestras vidas. En cierto sentido ya lo adelantó Kant al decir que “la inteligencia de un individuo se evalúa por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”

Como es frecuente cuando se trata de temas que nos afectan directamente, poca gente en el Ateneu. Ninguna referencia de prensa. No nos gusta que nos pongan el dedo en la llaga. Que nos digan que la sonrisa, la hospitalidad, la palabra dada, la responsabilidad, son mejores armas para salir adelante que la propia Reserva Mundial de la Biosfera o que el PTI.

“Desde hace 20 años voy al mismo restaurante; donde en un mes de agosto para decirme que no había mesas, me invitaron a un vino y me aconsejaron esperar diez minutos; en otros encontré el portazo, el ¿qué se cree usted que pasa en Menorca en agosto?”. Y se detuvo en la fidelización como concepto básico para la vida de la empresa, lo equivalente a tender una mano al amigo.

Desde mi atalaya de los años vencidos, meditaba sereno sobre lo que contaba una mente moderna y más joven. Y pensé que estaba obligado a hacerme eco de lo dicho. Unos buenos empresarios, junto a José Antonio Fayas, Paco Tutzó y Luis Hernández, pueden dar fe mejor que yo, de lo que expuso brillantemente un hombre que nos quiere. Se llama Marcos Urarte.

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