Archive for mayo, 2012

Las banderas de Lorca

jueves, mayo 17th, 2012

Lorca conmemoraba aún con dolor el primer aniversario de aquel trágico terremoto que sacudió  la  ciudad el 11 de mayo, y en un gesto sencillo, pero para muchos de nosotros entrañable, su alcalde entregaba al general Roldan, jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Bandera de España que ondeaba aquel  triste día en la fachada de su ayuntamiento. Poco valor material podían tener los jirones de una enseña expuesta al viento y al sol y que las entidades públicas no suelen cuidar con especial mimo. Pero para muchos españoles el gesto fue emocionante. La bandera, representa a la patria, tierra de nuestros padres,  y ante ella las gentes de armas juramos  un día servir  hasta el límite de nuestras fuerzas.

El general Roldán  representaba  a la UME, pero también  a todos los que se entregaron  a  la difícil labor de ayudar  a sus conciudadanos. Condensaba todo un espíritu de servicio que incluía a Cuerpos y Fuerzas  de Seguridad  nacionales y locales, a Bomberos, a unos bien coordinados  Servicios de Emergencia, así como a otras formaciones de las Fuerzas Armadas como la Brigada de Sanidad.

La UME, aparte de sus aptitudes como unidad y de las actitudes personales de sus miembros, tiene la capacidad de absorber otros medios de los ejércitos que en el fondo constituyen la gran reserva con que cuenta el Gobierno para atender  este tipo de emergencias. Así,  los generadores del Regimiento de Ingenieros de Salamanca, paliaron el «apagón eléctrico» catalán de  hace unos años. En el  caso de Lorca fue el Hospital de Campaña, EMAT 1, una unidad sanitaria de constatada eficacia –ya desplegó en la Cachemira pakistaní  en 2005–, que, ante los daños causados por la serie sísmica en el Hospital Universitario Rafael Méndez y en varios centros de salud, estaba desplegado y operativo en menos de 24 horas.

Pero había algo más en el gesto del alcalde entregando una bandera. Las unidades militares  y los pueblos se funden con mucha frecuencia.  Jaca le debe mucho, por ejemplo,  a las Unidades de  Montaña, pero éstas a su vez le deben mucho a las gentes de los valles jacetanos. No hablemos de Cartagena y la Armada o de Alcalá de Henares y Alcantarilla respecto a  los Paracaidistas.

Lorca albergó durante siglos a una magnífica unidad creada en 1682  para  defender  sus costas de las incursiones de corsarios y piratas. Nació con el nombre de Tercio Nuevo de la Armada y del  Mar Océano,  para convertirse en Tercio de la Armada nº 1 y con el tiempo acabar siendo el Regimiento de Infantería Mallorca nº 13. En su largo historial se anotan campañas en Portugal, Francia, Italia, África  y América. En su estandarte de seda blanca con la Cruz de Borgoña bordada, figura desde 1746 el lema: «Primus flamis combusta, quam armis Mallorca victa», antes quemados  que vencidos. En el paso del río Tedone en el norte de Italia, las tropas del Regimiento estaban rodeadas por las imperiales austro sardas enemigas, cuando su coronel, el marqués de Moya, juró ante sus soldados morir defendiendo sus estandartes antes que rendirlos al enemigo. Fue consecuente: murió, pero su unidad resistió y venció. De ahí le vino al Regimiento el sobrenombre de «el invencible».

Y la historia se repite. Ya en las inundaciones de 1973 el Regimiento Mallorca, se había volcado con  la ciudad que un año después, agradecida como ahora, le concedería su Medalla de Oro.

Pero en una de las primeras reducciones del Ejército –Plan Norte– el Regimiento fue disuelto en 1996. Estaba encuadrado en una magnífica XXXII Brigada de Infantería, a su vez dependiente de la División Maestrazgo, cuyo Cuartel General estaba en Valencia. Estas unidades  se distinguían por su buena organización, por su imbricación con las ciudades en las que desplegaban, pero sobre todo por el buen cuidado  de sus acuartelamientos y materiales. Se contagiaban del buen hacer de un pueblo responsable y laborioso como es el levantino.

Nunca olvidaré  cuando se organizó con urgencia  la primera Agrupación que debía desplegar en  Bosnia, formada por  unidades  de la Legión, la entrañable Unidad que algún iluminado –no quiero llamarle de otro modo–  quería disolver. Se decidió dotar a los expedicionarios  con  blindados BMR porque la difícil situación de aquella  guerra  lo exigía. Ni en Ceuta ni en Melilla se encontraron blindados operativos. Quien sí los tenía en perfecto estado era el Regimiento Mallorca  de Lorca. No fue nada fácil para su coronel obedecer una orden urgente. En una semana  «sus» BMR salían pintados de «blanco naciones unidas» para el puerto  croata de Split.

Todo esto se fundía, viendo la emotiva entrega del alcalde Jodar: historia, patriotismo, servicio, disciplina, valor.

Pero sobre todo ello, brotaba  el  gesto de un pueblo, que aún con llagas de dolor, sabe decir gracias.

¡Sobre  ruinas, hidalguía y grandeza en Lorca! ¡Invencibles, como su Regimiento!

Artículo publicado en “La Razón” el 16 Mayo 2012

Reus en Prim

viernes, mayo 11th, 2012

Sería, quizás, mas propio decir «Prim en Reus» porque la huella, el recuerdo del general Juan Prim i Prats, nacido en la entrañable ciudad en 1814, el vencedor de Castillejos, el único catalán que fue jefe de Gobierno, vive entre sus  más de cien mil habitantes actuales. La plaza que lleva su nombre, la casa en que nació y  vivió, el óleo de grandes dimensiones que preside el salón de plenos municipal, el sable de campaña que guarda celoso el Ayuntamiento y que el pasado martes ponía en manos de los miembros de la Sociedad Bicentenario General Prim (1814-2014) su alcalde Carles Pellicer. La Sociedad había decidido iniciar su andadura oficial, tras un año de programación y consolidación, precisamente en Reus. En aquel gesto de confianza, no sólo había emoción. Había  integración y unión. Nos sentíamos todos realmente hermanados alrededor de la figura del general.

Pedrol Rius y Pere Anguera, dos distinguidos reusenses, ya escribieron ayer sobre la vida y muerte de Prim. Hoy lo han vuelto a hacer Emilio de Diego y Josep Maria Fontana, presentes en el acto. Mañana volverán a hacerlo otros, porque la figura del general  es inmortal, donde se mezcla lo real con el mito, donde se sigue indagando sobre quién y por qué se planeó el crimen de estado que le llevó a la muerte en los últimos días del año  1870. El  entonces presidente del Consejo de Ministros acababa de dejar el Congreso de los Diputados y se dirigía en carruaje hacia el Palacio de Buenavista –hoy sede del Cuartel general del Ejercito, que guarda celoso también su recuerdo– cuando fue tiroteado en la esquina de la entonces calle del Turco, hoy del  Marqués de Cubas en la parte trasera del edificio del Banco de España. Este 27 de diciembre la Sociedad del Bicentenario pretende descubrir una placa conmemorativa, porque –hasta hoy– nadie ha querido o podido hacerlo, algo que difícilmente comprenden otros  pueblos respetuosos con su pasado histórico. ¡Y no es el único olvidado presidente del Gobierno, asesinado en  ejercicio de sus funciones!

¿Cómo influye Reus en el alma del general? En mi opinión, fundamentalmente, aunque se entremezclen Guerras Carlistas, Marruecos, Guerra de Crimea, Francia y su boda en La Madelaine en el París de Napoleón III y Eugenia de Montijo, México, el mando de aquella expedición «aliada» –Francia, Inglaterra y España– de 1861  y su matrimonio con Francisca Agüero. Siempre aparecerá Reus, esta tierra «del camp y del llamp», del campo y del relámpago. Muchos biógrafos definen a Prim como un «llamp», tal era su carisma y su impulso. Aquel que le llevó a decir a sus voluntarios catalanes en la guerra de Marruecos: «O faixa o caixa», la victoria o la muerte. ¡Cuesta comprender una arenga como ésta hoy en día!

Pero Reus, la segunda ciudad en importancia en la Cataluña de los siglos XVIII y XIX, primer centro de cotización de aguardientes junto a París y Londres, que desarrolló un importante comercio textil, que tenía consulados de EE.UU, Liguria, Reino Unido, Holanda, Suecia, Dinamarca, Sicilia, Vaticano, Francia, Portugal ,Nápoles y Prusia, fue ciudad que apoyó la sublevación de Lacy en 1817, la de Riego en 1820, la propia de Prim y Lorenzo Milans del Bosch en 1843, la Vicalvarada de 1854, hasta la «Gloriosa» de 1868 que llevó  al general  al poder.

Pero quiero ir más allá, ratificado mi respeto y afecto por la ciudad «atenta y esforzada», patria de Gaudí y de Mariano Fortuny, en la que también encontraron cobijo Picasso, Miró, Pau Casals y construyeron los arquitectos modernistas, Domenech, Juan Rubió y Pere Casellas, 26 edificios que son una joya para la ciudad.

En momentos en que vivimos sometidos al «llamp» de la última inquietante noticia, en que se tambalea nuestra confianza en las instituciones, en los que echamos de menos políticas de estado constructivas, en la que se fomentan más las labores de zapa, que las propias de reconstrucción de los cimientos del nuevo estado que necesitamos. Cuando en países supuestamente hermanos nos expolian, cuando Europa no acaba de dejar de ser una unión de mercaderes, cuando sólo nos queda el fútbol como «última ratio» para escuchar alguna nota positiva, reunirse en Reus alrededor de la figura de un líder como Prim fue todo un soplo de aire fresco. Ver cómo pueden funcionar ayuntamientos con acuerdos de varios grupos. Ver cómo un presidente de Diputación –Josep Poblet– apoya a un ayuntamiento. Ver cómo  dos servidores públicos –alcalde y presidente–, bien preparados intelectualmente, dedican tiempo, afán y entusiasmo  a sus ciudadanos, hablan con claridad de sus problemas, de la energía que proporcionan Vandellós y Ascó o de la  magnífica Ley de Aguas de tiempos de Adolfo Suárez, fue todo un respiro.

¡Creo que el general Prim se apuntó una nueva victoria!

Artículo publicado en “La Razón” el 9 de mayo de 2012

Comandante Guardiola

viernes, mayo 4th, 2012

Por edad y méritos me permito incluirte en la escala honorífica de una generación de brillantes comandantes, gente bien formada, con varios idiomas en su haber como tú, vocacional, curtida en Bosnia, Irak y Afganistán. Quizás merecías un grado superior por “méritos de guerra” deportivos, pero no viene al caso. Perdona el tuteo. Entre  las gentes de armas es un signo de confianza y acercamiento, no exento de respeto y afecto. Sí, mi comandante Guardiola. Porque has hecho de la sencillez, la honestidad, el trabajo bien hecho y de la responsabilidad, vocación más que oficio. Porque has reforzado el compañerismo y no solamente entre la plantilla. Al irte, has peleado por dejar al frente del Barça a un buen amigo, alguien que entiende el sentido de lo que entraña un club como el vuestro. Lo normal entre nosotros: el segundo jefe se hace cargo de la unidad cuando cesa el primero. Sucesión de mando, la llamamos.

Y como buen mando, has hecho tuyo uno de los primeros artículos de nuestras Ordenanzas, que reza: “El cabo como jefe más inmediato se hará querer y respetar”. Lo señala precisamente por este orden: querer y respetar, no lo contrario. Luego, continúa diciendo que “no le disimulará falta alguna de insubordinación e infundirá amor al servicio y un alto sentido de la responsabilidad”. Lo has conseguido con sobresaliente. Todos aplaudimos cómo, hace pocos días, atajaste la indisciplina bailonga de dos de tus jugadores en lo que podía interpretarse como una  mofa al Rayo Vallecano. “No pasará más”, sentenciaste firme.

Nosotros, al sentido de equipo, de piña, le llamamos unidad, palabra que es bien significativa y que engloba corresponsabilidad, disciplina basada en la inteligencia, espíritu de sacrificio. Una unidad  no es una suma de soldados o jugadores. Es algo más, que une lo físico –aptitudes– con lo moral –actitudes–. Tú has conseguido ambas. Y entiendes de táctica y de estrategia. No son tan diferentes a las que estudiamos en las Academias Militares. Es cuestión de medir bien al enemigo y saber ser más fuerte que él en el momento y lugar oportunos. Y cuando te  han llegado “reclutas” de la Masía, has sabido darles confianza e integrarlos. De ahí los Pedro, Cuenca o Tello, con un enorme futuro por delante si siguen lo que les has inculcado.

No obstante, te vas y te comprendo. Nuestra sociedad, por un lado, reconoce los méritos que he resumido, pero por otro exige, insaciable. Y quema. Más que quemar, abrasa. Entre todos, te hemos abrasado. Con maestría, María José Navarro escribía en estas mismas páginas un breve pero sustancioso comentario referido a tu marcha. Te define como “el hombre que quiso que otro fútbol fuera posible y lo fuesen también otros modales” ante una sociedad más receptiva con los pedantes y menos elegantes, con preferencia por los “más macarras”. No estamos acostumbrados a las elegancias en el deporte y en la política, ni a reconocer públicamente los méritos del contrario o a cargar sobre las espaldas toda la responsabilidad de los errores, aunque sean de los subordinados.

Y  te refugias en la familia, en la que en estos momentos se refugia media España. La priorizas  sobre todo este mundo aparentemente fascinante que te envuelve. Y te alejas por un tiempo –estoy seguro– de la pesadez de quienes te hacen preguntas imbéciles, que cuentan como gran novedad  las botellas de agua que bebes en un partido, o el cuello cisne que ya llevaste en el partido contra el Betis, la media barba de dos días o el rapado de tu cabeza al cero. ¡Más que un personaje público, te habían convertido en su esclavo público! Debo dejar constancia de mi admiración, mi comandante, saliéndome del guión habitual de mi Tribuna en un periódico como es “La Razón”. Estoy seguro que  mi  director lo permitirá. Porque  fíjate que he hablado de valores, de disciplina, de unidad, de responsabilidad, de confianza en la juventud. Intento que el mensaje,  vaya bastante mas allá. Hoy más que nunca necesitamos testimonios como el  tuyo, en el que claramente se prioriza  la familia y la vida interior por encima de la fama y la cuenta corriente.

Yo espero verte algún día dirigiendo a la selección española, cuando otro hombre excepcional –Vicente del Bosque–, por razones de edad, pida el relevo. ¡Ya dirigió esta selección el comandante Villalonga!  ¡Vamos, que no serías el primero! Éste sí estaba en plantilla, pero es lo mismo, llámese  escalafón o escala honorífica. Mucho se ha escrito sobre  ti  estos días. No quisiera que faltase el reconocimiento de un viejo soldado que cree recoger el sentir de  otros muchos  “de guardia” –querido Josep Guardiola– por toda España o por cualquier rincón de este complejo mundo que nos ha tocado vivir.

Artículo publicado en “La Razón” el 2 de mayo de 2012