Mediterráneo

Mediterráneo , mar en medio de dos tierras , el «Mare Nostrum» que tan bien describió Fernand Braudel (1902-1985) el hombre que revolucionó la historiografía del siglo XX al considerar los efectos de la economía y la geografía, sobre la historia de los pueblos. Mar que une y mar que a la vez separa. Hoy, unas tierras al norte, a pesar de la crisis económica que nos azota, están formadas por democracias mas o menos consolidadas, pero las tierras del borde sur viven conmociones políticas y sociales que comenzaron en Túnez a comienzos de este año, continuaron por Egipto y viven estos días trágicos momentos en Libia. Mientras escribo estas líneas pueden estar produciéndose en Trípoli sangrientos enfrentamientos, pueden estar huyendo miles de personas hacia los puestos fronterizos o hacia las costas italianas en las que la isla de Pantelaria se convierte en vital punto de escala.

Pienso todo esto desde otra isla, Menorca, en el mismísimo centro del Mediterráneo Occidental, donde la equidistancia a puertos tan significativos como Barcelona, Toulon, Marsella, Liorna, Porto Torres, La Spezia, Bocas de Bonifacio, Ajaccio, Bona o Argel, marcará su historia.

Al puerto de Mahón acaban de llegar sesenta cadetes de la Marina Italiana. Participarán como alumnos en una regata internacional que reúne a unos cuarenta barcos clásicos, unas naves de extraordinaria belleza, donde el viento y la vela forman parte indiscutible del noble arte de navegar. Sus profesores consideraron oportuno visitar en las incipientes salas rehabilitadas de un viejo Hospital Naval ingles edificado en 1711, la dedicada al naufragio del «Roma», una de las joyas de su Regia Marina. El acorazado fue hundido en Plena Segunda Guerra Mundial –Septiembre de 1943– cerca de la isla sarda de Asinara, por una bomba inteligente Fritz X lanzada por Dorniers 217 alemanes basados entonces en Istres, cerca de Marsella. Con el buque insignia de la Flota, se hundieron su Almirante Bergamini, y 1.352 marineros. Cerca de 300 que sobrevivieron fueron evacuados con graves quemaduras a Porto Mahón –la geografía marca la historia– el puerto neutral mas cercano, donde encontraron cuidados en el Hospital de la Isla del Rey.

Les recordamos, visitando las instalaciones, la historia de la Segunda Guerra, el desembarco Aliado en Sicilia de Julio 1943 y las consecuencias que trajo, especialmente la destitución y posterior muerte violenta de Benito Mussolini , el nombramiento del General Badoglio como Jefe de Gobierno, el Armisticio firmado en secreto el 3 de septiembre que hicieron público los norteamericanos cinco días después, que obligaban a la Marina Italiana a incorporarse a puertos aliados. De la Base Naval de La Spezia salió este dia el grueso de la flota que poco podía imaginar que sus hasta hacia unas semanas aliados alemanes, se opondrían con todos sus medios a que se incorporasen a puertos aliados.

Un 11 de septiembre llegaban al puerto de Mahón los náufragos a bordo de cuatro destructores que pudieron escapar del fuego de la aviación alemana. Veintitantos habían fallecido o fallecieron en los primeros días. El Hospital Militar de la Isla del Rey fue testigo del dolor, la esperanza, los cuidados de aquellos hombres. Se conservan todos los partes médicos que contienen la forma de los cuidados –algún quemado debía descansar en forma de aspa dadas sus quemaduras en axilas e ingles– ;el suministro de dosis de morfina –«para evitarle sus grandes dolores»–; las actas de defunción, las altas médicas o el paso a zona de convalecientes.

Todo lo escuchaban con atención los jóvenes marinos italianos. También habían salido ellos de La Spezia, aunque desconociesen los detalles de la tragedia del «Roma». Luego hablaríamos de Pantelaria y de la guerra de Libia.

Mientras pensaba en Braudel, en Badoglio o en el desembarco Aliado en las costas de Sicilia, intentaba penetrar en sus jóvenes mentes: ¿Qué piensan? ¿Qué tipo de guerras verán ellos?

Mediterráneo. También lugar de encuentro con la Historia en este caso. Pero continúa siendo escenario de conflictos entre hermanos. En su extremo oriental han vuelto los enfrentamientos entre palestinos e israelíes. En Chipre se eterniza un larvado enfrentamiento entre griegos y turcos. Egipto juzga entre el asombro y la consternación a su ayer omnipotente «rais». En Libia puede pasar de todo. Saldrá reforzada la OTAN –no tenía mas remedio que asegurar su prestigio–,sale debilitado el Derecho Internacional –no tiene desperdicio releer hoy la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad– aunque puede que se refuerce cierto sentido de la Justicia Universal.

Otros sectores ven al Mediterráneo, especialmente en estos días de agosto, como atractivo turístico. Alguien ha sacado de estas crisis en Túnez y Egipto , réditos económicos. Puede incluso que no les importe la Historia del «Roma», de La Spezia, de Badoglio o de un Hospital situado en el centro del Puerto de Mahón. ¡Esta es la historia real de la humanidad!

Artículo publicado en “La Razón” el 25/08/2011

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