Archive for agosto, 2011

Un reto para la OTAN que está casi resuelto

martes, agosto 30th, 2011

Por supuesto, Libia ha representado un duro reto para la OTAN, que hoy puede presentarlo como positivo. No fue fácil el comienzo de la misión, con un Obama que mandaba señales contradictorias. Tampoco lo había sido consensuar una legitimadora resolución del Consejo de Seguridad -la 1973-, que salió con más abstenciones de las deseables y a la que hoy claman por sustituir no pocas cancillerías, entre ellas la española. Costó tanto conseguirla que hay miedo a su actualización.

Solo una enérgica diplomacia francesa y el apoyo británico consiguieron involucrar a la Alianza Atlántica, demasiado acostumbrada al liderazgo norteamericano en la toma de sus decisiones.

En resumen, misión peculiar sin antecedentes. Por primera vez, los mandos militares no dependían de su habitual mando político, el Consejo Atlántico, sino de un grupo de contacto que en su última reunión de Estambul agrupaba a 29 países, no todos de la Alianza, y a siete organizaciones internacionales.

La lectura actual de la Carta Atlántica, de la propia de Naciones Unidas, de los estatutos de la Corte Internacional de Justicia y de la resolución 1973 lleva a dudar de todo, admitiendo las especialísimas condiciones de realpolitik que concurren en Libia.

La resolución 1973 trata de un pueblo libio, cuando todos sabíamos que había dos; excluye claramente las “tropas de ocupación”, cuando el propio ministro de Defensa británico, Liam Fox, dijo que prestaban “servicios de inteligencia y herramientas de reconocimiento”, y la CNN norteamericana aseguraba que fuerzas especiales de Reino Unido, Francia, Jordania y Catar operaban en la zona. The Daily Telegraph lo remató: Fuerzas especiales SAS operan en Libia con un papel decisivo. La OTAN se vio obligada el pasado 25 de agosto a negarlo en boca de su portavoz, Oana Lungescu: “La Alianza no persigue a ningún individuo especifico”; “la Alianza no puede tomar partido”; “ha habido una mala interpretación de las palabras de Fox, involucrando a la OTAN”. Para complicarlo más, Londres puntualizó: “Este departamento , refiriéndose al War Office, nunca se pronuncia sobre las operaciones de sus fuerzas especiales”.

No hay que ser Napoleón para estar convencido de que los éxitos de los rebeldes tienen mucho que ver con las ayudas en material de transmisiones -EEUU reconoce que mandó 20 millones de dólares en equipos de comunicación-, con el armamento entregado -Francia lo lanzó en paracaídas en las montañas occidentales de Nafusa y Catar, por vía marítima, lo introdujo por Bengasi-, pero, sobre todo, con los comandos de operaciones especiales que dirigen en primera línea el fuego a los aviones de la Alianza sobre objetivos tácticos bien determinados.

Alguien ha puesto orden en las diseminadas y tribales unidades; alguien ha pagado salarios; alguien ha seguido minuto a minuto la evolución de los acontecimientos desde Awacs o desde satélites reorientados especialmente sobre suelo libio.
Hoy no sabemos más. El difícil reto está asumido y hoy por hoy casi resuelto. La Alianza no podía permitirse otra alternativa.

Mediterráneo

viernes, agosto 26th, 2011

Mediterráneo , mar en medio de dos tierras , el «Mare Nostrum» que tan bien describió Fernand Braudel (1902-1985) el hombre que revolucionó la historiografía del siglo XX al considerar los efectos de la economía y la geografía, sobre la historia de los pueblos. Mar que une y mar que a la vez separa. Hoy, unas tierras al norte, a pesar de la crisis económica que nos azota, están formadas por democracias mas o menos consolidadas, pero las tierras del borde sur viven conmociones políticas y sociales que comenzaron en Túnez a comienzos de este año, continuaron por Egipto y viven estos días trágicos momentos en Libia. Mientras escribo estas líneas pueden estar produciéndose en Trípoli sangrientos enfrentamientos, pueden estar huyendo miles de personas hacia los puestos fronterizos o hacia las costas italianas en las que la isla de Pantelaria se convierte en vital punto de escala.

Pienso todo esto desde otra isla, Menorca, en el mismísimo centro del Mediterráneo Occidental, donde la equidistancia a puertos tan significativos como Barcelona, Toulon, Marsella, Liorna, Porto Torres, La Spezia, Bocas de Bonifacio, Ajaccio, Bona o Argel, marcará su historia.

Al puerto de Mahón acaban de llegar sesenta cadetes de la Marina Italiana. Participarán como alumnos en una regata internacional que reúne a unos cuarenta barcos clásicos, unas naves de extraordinaria belleza, donde el viento y la vela forman parte indiscutible del noble arte de navegar. Sus profesores consideraron oportuno visitar en las incipientes salas rehabilitadas de un viejo Hospital Naval ingles edificado en 1711, la dedicada al naufragio del «Roma», una de las joyas de su Regia Marina. El acorazado fue hundido en Plena Segunda Guerra Mundial –Septiembre de 1943– cerca de la isla sarda de Asinara, por una bomba inteligente Fritz X lanzada por Dorniers 217 alemanes basados entonces en Istres, cerca de Marsella. Con el buque insignia de la Flota, se hundieron su Almirante Bergamini, y 1.352 marineros. Cerca de 300 que sobrevivieron fueron evacuados con graves quemaduras a Porto Mahón –la geografía marca la historia– el puerto neutral mas cercano, donde encontraron cuidados en el Hospital de la Isla del Rey.

Les recordamos, visitando las instalaciones, la historia de la Segunda Guerra, el desembarco Aliado en Sicilia de Julio 1943 y las consecuencias que trajo, especialmente la destitución y posterior muerte violenta de Benito Mussolini , el nombramiento del General Badoglio como Jefe de Gobierno, el Armisticio firmado en secreto el 3 de septiembre que hicieron público los norteamericanos cinco días después, que obligaban a la Marina Italiana a incorporarse a puertos aliados. De la Base Naval de La Spezia salió este dia el grueso de la flota que poco podía imaginar que sus hasta hacia unas semanas aliados alemanes, se opondrían con todos sus medios a que se incorporasen a puertos aliados.

Un 11 de septiembre llegaban al puerto de Mahón los náufragos a bordo de cuatro destructores que pudieron escapar del fuego de la aviación alemana. Veintitantos habían fallecido o fallecieron en los primeros días. El Hospital Militar de la Isla del Rey fue testigo del dolor, la esperanza, los cuidados de aquellos hombres. Se conservan todos los partes médicos que contienen la forma de los cuidados –algún quemado debía descansar en forma de aspa dadas sus quemaduras en axilas e ingles– ;el suministro de dosis de morfina –«para evitarle sus grandes dolores»–; las actas de defunción, las altas médicas o el paso a zona de convalecientes.

Todo lo escuchaban con atención los jóvenes marinos italianos. También habían salido ellos de La Spezia, aunque desconociesen los detalles de la tragedia del «Roma». Luego hablaríamos de Pantelaria y de la guerra de Libia.

Mientras pensaba en Braudel, en Badoglio o en el desembarco Aliado en las costas de Sicilia, intentaba penetrar en sus jóvenes mentes: ¿Qué piensan? ¿Qué tipo de guerras verán ellos?

Mediterráneo. También lugar de encuentro con la Historia en este caso. Pero continúa siendo escenario de conflictos entre hermanos. En su extremo oriental han vuelto los enfrentamientos entre palestinos e israelíes. En Chipre se eterniza un larvado enfrentamiento entre griegos y turcos. Egipto juzga entre el asombro y la consternación a su ayer omnipotente «rais». En Libia puede pasar de todo. Saldrá reforzada la OTAN –no tenía mas remedio que asegurar su prestigio–,sale debilitado el Derecho Internacional –no tiene desperdicio releer hoy la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad– aunque puede que se refuerce cierto sentido de la Justicia Universal.

Otros sectores ven al Mediterráneo, especialmente en estos días de agosto, como atractivo turístico. Alguien ha sacado de estas crisis en Túnez y Egipto , réditos económicos. Puede incluso que no les importe la Historia del «Roma», de La Spezia, de Badoglio o de un Hospital situado en el centro del Puerto de Mahón. ¡Esta es la historia real de la humanidad!

Artículo publicado en “La Razón” el 25/08/2011

Conciencia intercultural

jueves, agosto 11th, 2011

«Necesitamos comprender a la gente local y ver a través de sus ojos. Es decir, son sus temores, frustraciones y expectativas en donde debemos centrar nuestra atención. No ganaremos simplemente matando insurgentes». Esta recogida frase del general norteamericano Mc Khrystal, pronunciada en 2009, sirve de pórtico a una serie de magníficos artículos que recoge la revista «Ejército» este mes, dedicados a penetrar en una profunda reflexión liderada por oficiales españoles que, junto a los de otros diez países, están  involucrados en el ya largo y complicado conflicto afgano.

No es la primera vez que me refiero a esta revista, convertida desde hace unos años  en exponente de la inquietud intelectual de nuestros cuadros de mando. Les honra a ellos, especialmente a las generaciones más jóvenes y  honra a los mandos que les dejan espacios cediendo a la tentación de figurar en portadas e interiores  propensos al halago, a la foto maquillada  o al reporte de cualquier conmemoración, como sucede en otras publicaciones de Defensa.

Señala acertadamente el general Rafael Comas, en la introducción a la serie de trabajos, que la conciencia intercultural aplicada a las operaciones tiene dos vertientes claramente diferenciadas, aunque relacionadas: la necesidad de trabajar y cooperar en coalición con personas pertenecientes a NN UU, Organizaciones internacionales y ONG, de origen cultural  distinto al propio y la interacción con una población civil de la que en operaciones de estabilización se intenta obtener la mera simpatía, la ausencia de rechazo o el simple agradecimiento por proyectos de reconstrucción, donde la seguridad es secundaria  y en operaciones de contrainsurgencia en las que sí se busca el apoyo de la población local porque la seguridad se convierte en prioritaria.

En ambos casos el conocimiento de la cultura y de las estructuras sociales, tribales y religiosas es esencial para determinar los mecanismos necesarios que permitan obtener el apoyo de la población.

Aunque esta reflexión sea reciente y motivada por los modernos conflictos en los que se han visto involucradas las Fuerzas Armadas, la conciencia intercultural no es nueva, como también recuerda el coronel Romero Peña. Ya Alejandro, Aníbal y Hernán Cortés creyeron en la necesidad de  profundizar en los parámetros culturales de los distintos pueblos con los que establecieron contacto –el Imperio Persa, la Península Ibérica y México–, que no sólo contribuyeron a que no se opusieran a sus fines, sino que se alinearon a su bando incondicionalmente. Los tres desposaron a princesas aborígenes. Los tres llegaron a disponer de importantes contingentes de tropas autóctonas.

Pero nuestras llamadas guerras de cuarta generación arrastran dos peculiaridades: una es la de la dificultad de prever cuántas diferencias culturales podemos encontrar en un teatro de operaciones, y por otro lado el también alto número de aliados, socios, observadores internacionales, ONG, corresponsales y enviados especiales que confluyen en una zona en conflicto.

El problema radica entonces en prever con quién se encontrarán las tropas, incorporando la conciencia intercultural a los procesos de planeamiento en Cuarteles Generales e incluso en Planas Mayores de las pequeñas unidades.

Otro general norteamericano, Schwarkoft, dice en sus memorias refiriéndose a  la Guerra del Golfo: «Hicimos lo que pudimos para evitar problemas antes de la llegada de las tropas –se refiere a Arabia Saudí–. Se prohibió el alcohol y las revistas de contenido erótico, se dieron charlas a los soldados sobre sensibilidad cultural y se distribuyeron manuales  y guías culturales referidos a la cultura árabe».

Aquí, desde el comienzo de nuestras misiones de mantenimiento de paz en Angola, Namibia y  Centroamérica, completos y bien ilustrados manuales han sido entregados a cada uno de los miembros de los contingentes. Hoy constituyen  magníficas piezas para bibliófilos especializados. De Bosnia Herzegovina llegaron a publicarse más de veinte ediciones, cada una más elaborada, más cercana al ambiente cultural en el que debían operar nuestras unidades,bien bajo bandera de la UE, de la OTAN o de NN UU.

Mientras media España disfruta de sus vacaciones; mientras vivimos preocupados por una crisis que sobrepasa parámetros puramente económicos; mientras la promulgación de una Ley sobre Derechos y Deberes de los militares ha pasado desapercibida en  las ultimas paginas de la Prensa nacional, unos soldados españoles luchan día a día en tierras extrañas por las libertades de unos ciudadanos, que son nuestras propias libertades. Por su seguridad, que es nuestra seguridad. Sus experimentados compañeros de aquí reflexionan para hacer mas eficaz su trabajo, poniendo al ser humano –sea cual sea su raza y religión– en el centro de sus preocupaciones, por encima incluso de sus deseos de éxito o victoria.

Servidumbre y grandeza de los hombres de armas. Más deberes que derechos, aunque una empecinada política que se empeña en no conocernos priorice éstos sobre las obligaciones inherentes a cada uno de los miembros de las Fuerzas Armadas. Quizás la conciencia intercultural falle en nuestra propia casa.

Artículo publicado en “La Razón” el 10/08/2011

Pintar en Libia

jueves, agosto 4th, 2011

No debo ser el único que se lo pregunta. ¿Qué pintamos en Libia?

De vez en cuanto salpican las noticias sobre aquella extraña guerra. Nos visitó en Madrid el 21 de julio Mahmud Jibril , autoproclamado «primer ministro» del rebelde Consejo Nacional  de Transición  (CNT) pidiendo ayuda a nuestra ministra de Exteriores.Una semana más tarde, nos sorprendió el asesinato del general Abdel Fatah Yunis, el antiguo Ministro de Interior de Gadafi, que desertó una semana después de aquel ya lejano levantamiento del 15 de febrero. Las claves de su muerte se pierden en las arenas de aquellos desiertos: ajuste de cuentas, clara traición, pulso de poder con su compañero de armas Jalifa Hifter, el militar que desertó a los EE.UU. en los ochenta  y que ahora podría convertirse en «su hombre en Tripoli». Sus soldados despidieron a Yunis, cantando «los mártires son los amados de Dios». ¿Quién lo tiroteó, descuartizó y quemó?

Por descontado el Gobierno de Gadafi atribuye el atentado a Al Qaida en un claro mensaje de confusión dirigido a la Coalición Internacional: «Ya veis a quien estáis apoyando; a los mismos que os arrancaron las Torres Gemelas». Todo ello quiebra indiscutiblemente la unidad y la credibilidad del movimiento rebelde en estos difíciles momentos.

La guerra de la opinión pública también está abierta. Hay claras denuncias sobre la interpretación de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de NN.UU. No olvidemos que se aprobó a instancias de Francia y el Reino Unido gracias a la abstención de «dos consolidadas democracias» como son China y Rusia. Esta última,  gana día a día más peso en este asunto, decaída lo influencia de Turquía por conocidos «asuntos internos». En la reciente Cumbre Germano-Rusa celebrada a mediados de julio, el presidente Medvedev declaraba públicamente que la Resolución 1973 «había sido gravemente sobrepasada».Y en la última reunión del Grupo de Contacto Internacional que materializa la dirección política de la intervención  celebrada en Estambul, se discutieron  los términos jurídicos sobre los que debían diseñarse las relaciones  con el CNT oscilando entre el trato «de facto» con ellos y el  reconocimiento «de iure» que  abriría la puerta a su financiación. Hay una clara diferencia en el matiz, referida a la  liberación de bienes embargados al régimen de Gadafi.

Mientras  la Liga Arabe,  la Conferencia  islámica y la Unión Africana, «no saben, no contestan», seguimos preguntándonos ¿Qué pintamos en Libia? ¿A qué coste? Es más: ¿a quién le hacemos el juego? ¿preservamos nuestras inversiones y nuestro futuro energético? Quiero imaginar y desear que sea así, porque nuestra gente de Exteriores y del CNI  saben lo que nos jugamos.

No deja de ser triste que los únicos halagos operativos hayan surgido de los fabricantes del Eurofighter ensalzando sus características de combate. Pero ¿contra qué medios aéreos o antiaéreos han conseguido su superioridad? ¿contra que objetivos? ¿contra la televisión pública de Trípoli? Es muy posible que un tribunal internacional juzgue a Gadafi, pero la Alianza Atlántica no estaría libre de un doble pecado: uno por  haber producidos daños colaterales a víctimas civiles, otro por no haber conseguido en  cinco meses lo que pretendía, con el agravante de no haber sido neutral como reza la Resolución 1973, sino decantándose claramente por uno de los bandos en lo que es ya una declarada y prolongada guerra civil. Apostamos a un caballo supuestamente ganador, pensando que Libia sería igual que Túnez y Egipto. Pensamos que una rápida y contundente «operación Solana» como la arbitrada para Serbia, bastaría. La  bendición del Consejo de Seguridad acalló  conciencias del no a la guerra y los indiscutibles acuerdos internacionales pusieron el resto, porque ciertamente estamos obligados a cumplir con nuestros compromisos. De lo que  no estamos tan seguros es de los retornos, si nos viésemos metidos en otro tipo de conflicto en el Norte de Africa. Nada claro. Y ya nos lo decía el clásico: «No hay vientos favorables para quien no tenga definido el rumbo».

Llegados a este punto solo veo tres salidas o líneas de acción:

-La Coalición se refuerza con mayor intervención norteamericana, apoya claramente al CNT con material y finanzas y fuerza la dimisión de Gadafi que se refugia en Rusia o muere en las puertas de Trípoli defendiendo su revolución.

-La Coalición se debilita  con la tribal desunión de la CNT , con  la salida de algún país y con la crítica de la opinión pública internacional. La guerra civil se estanca aún más y se buscan soluciones políticas.

-Entre las soluciones que se proponen, se decide dividir Libia. Rusia se opone, pero los Estados Unidos apoyan la escisión como en Kosovo. Europa queda más debilitada política y militarmente.

En una de sus sabias viñetas «pintaba» Cain en este mismo diario: «No podemos parar esta guerra, cuando todavía no sabemos si acabará siendo justa».

Artículo publicado en “La Razón” el 04/08/2011


“Horrorismo”

miércoles, agosto 3rd, 2011

Con este título desarrolla la profesora de Filosofía Política de la Universidad de Verona Adriana Cavarero un interesantísimo estudio sobre los actos de violencia humana que vivimos y sufrimos en esta convulsa y agresiva actualidad. La tragedia de la isla noruega de Utoeya nos lleva a reflexionar sobre sus teorías. La maldad de un «peligroso soñador» que perseguía una exaltación mística de la violencia se valió, a modo de espoleta a tiempos, de una previa y premeditada explosión de un coche bomba en un edificio gubernamental para disponer del suficiente tiempo para perseguir una a una a sus víctimas, rematarlas con un segundo disparo y poder reponer munición en sus cargadores de muerte. No cabe más maldad.

En su reflexión, que es también una descripción, enfatiza la profesora en la urgente necesidad de un cambio radical de la perspectiva con que analizamos las tragedias de nuestro tiempo, normalmente orientada hacia quien inflige el dolor  –terrorista respecto al terrorismo– y no desde los ojos de dolor del que sufre la ofensa, desde su fragilidad, desde su indefensión mas absoluta.
En la larga historia de la destrucción, el horror va a condensar el sentido de la violencia contemporánea. «Guerra», «terrorismo», «enemigo» y otras categorías de la tradición política, se muestran inadecuadas respecto a la realidad del dolor que sufren los inermes. El crimen ontológico –dice– excede la forma organizada del simple asesinato. La práctica de la deshumanización excede la estrategia homicida. Y se detiene revisando los iconos de Medusa y la infanticida Medea, pasando por la aberración de Auschwitz, las fotos de Abu Ghraib o el fenómeno de los niños o mujeres bomba. En resumen, propone que se dirija la reflexión a la condición de vulnerabilidad absoluta de quien sufre la ofensa, no a la abominación de quien la ejerce.

En su edición española analiza acertadamente nuestro 11-M, la masacre de los trenes de Atocha, describiendo la cruel violencia de la que todos podemos ser víctimas. Es a partir de ahí, desde la mirada inerme y vulnerable de las víctimas, donde monta su teoría. Al contrario, no obstante  de lo que ha sucedido en Noruega, los asesinos de Atocha desconocían a sus víctimas al igual que los de las Torres Gemelas. Pero Anders Behring sí conocía la textura social y el futuro político de aquellos jóvenes que se reunían como  tantos años en unas jornadas de estudio y esparcimiento. Haciendo suya y malinterpretando una frase de Stuart Mill, se consideró «una persona con una creencia que tenía más fuerza que 100.000 que sólo tenían un interés». ¡Dramática argumentación!

El asesino noruego equipara la persecución a lo que considera sus valores –sus creencias– a la persecución que sufrieron los judíos o la que implantó a sangre y fuego la Inquisición. De ahí su particular guerra contra la formación política que ha apostado por la multiculturalidad, materializada en la bomba frente a las oficinas del primer ministro Soltenberg y contra lo más prometedor de la organización: sus juventudes.

Son comunes a todas estas masacres, define Cavarero, la fuerza por sobrevivir, el miedo físico del cuerpo que tiembla, el miedo total, la pérdida de todo control, que constituye el pánico. Ahí nombra con esta palabra, «horrorismo», la violencia moderna condensada más en la esfera del horror que del terror. Se trata, dice, de la violencia contra el vulnerable, sobre el inerme, violencia que se deforma, que es deshumanizante y que va mas allá de la tragedia del terror, considerado éste como un sentimiento de miedo en su escala máxima que sobreviene cuando se superan los controles del cerebro y ya no se piensa racionalmente.

El horror por su parte suele referirse a una emoción humana promovida por el miedo. La RAE lo define como «sentimiento muy intenso, no necesariamente miedo, causado por algo espantoso». Da una segunda versión referida a la aversión profunda hacia alguien o hacia algo. La física del horror tiene que ver con una instintiva repulsión por una violencia que no sólo mata sino que destruye la esencia del ser humano. De aquí extrae su «horrorismo» para nombrar a las violencias contemporáneas que están condensadas más en la esfera del horror que en la del terror.  Violencia que traspasa la muerte misma,  que se deforma, que va más allá de la estrategia homicida.

La reflexión sirve para meditar sobre el mundo actual. Noruega se sentía libre de la sinrazón asesina y ha comprobado que no. Los medios modernos han hecho más cruel la masacre: nitratos amónicos para fabricar bombas, fusiles de repetición con más capacidad de muerte. Hace un siglo la masacre hubiera tenido otras dimensiones. Pero el alma humana sigue igual, capaz de  alimentar el odio y el rencor, incluso interpretar creencias. En asentar valores firmes que palíen estos desvíos está el reto.

Artículo publicado en “La Razón” el 27/07/2011