Entre la“grandeur” y la injerencia

Así aparecía ayer en Paris el Presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy. De la mano de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad, que su diplomacia había contribuido a diseñar , aunaba esfuerzos para lanzar una verdadera maniobra de “injerencia humanitaria” en un país miembro de pleno derecho de la Organización de Naciones Unidas. Mitterrand le hubiera aplaudido. Bernard Kouchner —Médicos sin fronteras- lo hizo, a pesar de no ser ya su Ministro de Asuntos Exteriores. “Ningún gobernante es dueño del dolor y sufrimiento de sus súbditos” pregona su doctrina, que bebe también en las teorías de Mario Betatti. Quedan para otras guerras ciertos artículos de la Carta de Naciones Unidas (ver el 2.7), cimentada sobre el respeto a la soberanía de cada uno de sus miembros.

Pero también aparecía el recuerdo de su otro antecesor Charles de Gaulle. Rodeado de mandatarios, llevando la iniciativa del encuentro, apareció la “grandeur” francesa. Los alemanes se habían apartado ya en Nueva York, al abstenerse en la votación de la Resolución 1973. Tampoco es cuestión de estropear unas complejas elecciones internas. Los norteamericanos no tenían demasiadas ganas de abrir otro frente. Para los ingleses el Mediterráneo ya no es su coto de caza como en el siglos anteriores, cuando dominaban Menorca, Gibraltar, Malta o el propio Canal de Suez. Francia desea recuperar su papel de potencia regional mediterránea y la ocasión es ideal.”El primer avión que ha surcado el cielo libanés , es francés” ¡Chapeau!¡ Objetivo alcanzado! Luego el más de centenar de misiles “tomahawk”, que cuestan un pastón, los pondrán los norteamericanos. Pero Paris bien vale la misa del discurso grandilocuente, de la foto de todos alrededor. Aquí aparecen las dotes de seducción del Presidente galo, ya demostradas en otros frentes. ¡Conseguir hacer comulgar con las ruedas de molino de la guerra al Presidente Zapatero ya tiene mérito!. ¡Seguro que Berlusconi, más prudente por la cercanía física del frente abierto, siente envidia! ¿Cómo lo haces Nicolas? ¿Qué les das?

Puro De Gaulle y su “grandeur” Yo nunca he llegado a saber si el arsenal nuclear que decía tener, era real. Pero vendía prestigio. Conminaba. Disuadía. ¡Como el primer avión francés sobre Bengasi que salía en todos los telediarios del mundo un sábado por la noche, mientras los mandatarios cenaban en sus respectivas embajadas a punto de iniciar el vuelo de retorno a sus capitales!

Todo lo demás según el guión. Continuarán las presiones diplomáticas. Las ofertas de mediaciones. El Gobierno libio nos mostrará fotos de niños masacrados por la aviación aliada en un colegio o de enfermos evacuados de un hospital. Las opiniones públicas nacionales se dividirán y en más de un parlamento surgirán las dudas.

Las comparaciones con Iraq, están servidas. A más de un político le haría copiar cien veces la Resolución 1483 de 22 de mayo de 2003 que apelaba a la “voluntad de los estados Miembros (de la Organización), para contribuir a la estabilidad y seguridad de Iraq, mediante la aportación de personal, equipo y otros recursos”, al declarar que la “situación sigue constituyendo una amenaza para la paz y seguridad internacionales” por lo que “insiste en que se ayude a reformar sus instituciones, reconstruir el país y contribuir a que existan condiciones de seguridad y estabilidad en la región”. ¿A que fuimos si no?

Resulta que la lealtad con nuestros Aliados que no tuvimos ayer, si la tenemos hoy. Ya sé lo que me dirán en otros ámbitos: la legitimidad no era la misma. Lean ,por favor, las más de cuarenta Resoluciones del Consejo de Seguridad, referidas a Iraq , aprobadas antes de 2003. A Libia ,sólo la Resolución 1970 del pasado mes de Febrero ha servido de antecedente para el presente “coup de frappe”.

Hoy, sabemos cómo ha empezado la aventura Libia. Quiero entender que se ha acertado, porque la situación era grave ciertamente. Lo que si me pregunto es el por qué nadie supo prever y pilotar el problema antes de que se desencadenase. Ya es tarde.

Espero que haya suerte. Que el mensaje pasado al dictador libio tenga eficacia, que nuestros — y todos- los soldados y marineros regresen a sus bases y que el Mediterráneo recupere su calma. ¡Demasiados siglos de conflictos en la zona!

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Artículo publicado en “El imparcial” el 20/03/2011

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