Legado Sturla

Llegó como todo lo importante, de forma sencilla. Los hermanos Sturla –Pilar, Xiscu y Eugenia-  me enseñaron un maltrecho cilindro de cinc, igual a los utilizados por nuestros antepasados navegantes, conteniendo cartas náuticas en su interior. “Hemos pensado, dijo Xiscu, que tu sabrías que hacer con él”. El óxido y la humedad habían dañado el legado; los planos apelmazados se resistían a salir; el papel humedecido se rompía. Enseguida me acordé de los mapas que heredé de mis abuelos Sintes, que comerciaban con trigo que compraban en Smirna y vendían en Barcelona. Aunque también me llegó una completa carta del Atlántico, sus derrotas eran 100% mediterráneas.
Lo del bisabuelo de los Sturla es mucho más serio. Este hombre navegó por los mares de todo el mundo. Lo reflejado en 13 cartas náuticas es sencillamente impresionante.

Las “mediterráneas”-españolas y francesas- abarcan toda la costa española, el norte de África, Italia, el Adriático, Nápoles, el Mar Negro, el de Azof, Asia Menor etc. Detalladísima una carta francesa sobre el “Mer Noire D´Azof”, “composée” en San Petersburgo en 1804, editada en Trieste en 1806.

Las “americanas” aparte de una completísima carta esférica de la ensenada de Cádiz, (1786) comprenden todas las Antillas, las costas de Tierra Firme desde Trinidad hasta el Golfo de Honduras, el peligrosísimo Gran Banco de las Bahamas y finalmente una meridional del Río de la Plata (1789) desde su desembocadura hasta Buenos Aires.


Dos cartas “sajonas” se integran en el legado: una inglesa (James Horsburgh) de 1821 que abarca el “Southwest  Extremity of the China Sea” y otra norteamericana de 1853 correspondiente a una campaña realizada por su Marina y que abarca en tres grandes hojas, todo el cono sur de América (Argentina, Chile, Malvinas), hasta Nueva Zelanda con los miles de islas comprendidas entre ambas zonas.

Como curiosidad final diré que la Carta Atlántica (1857) igual a la de los Sintes, editada en castellano y  a la que me referí al principio, fue adquirida en “Chow Chow, from Crosse and Backwell, purveyors to Her Majesty, 21 Soho Square London”. Es la joya de la corona. Tiene dibujados  varios haces de derrotas entre España y América. Las que podríamos llamar del norte pasaban por las Azores o Terceras, las Lucayas, el canal de Bahamas hasta las bocas del Missisipi y Nueva Orleáns. Las  del sur, salían de La Habana costeaban la isla de Cuba por el sur y a la de Santo Domingo por el norte, cruzaban el Trópico de Cáncer (bajo Alejandro) hasta La Palma en las Canarias, dejaban al oeste  Madeira hasta arribar al saco de Cádiz.

Todo el legado, cartas someramente restauradas y enmarcadas y soporte digital en “power point” que recoge detalles de cada una de ellas, será presentado el próximo jueves día 20 de enero a las 20 horas en el Ateneo de Mahón. Siguiendo nuestra costumbre de “abrir” al máximo nuestros encuentros culturales,  podrán acceder a ella en formato DVD, todos los estudiosos e interesados, a precio razonable.

La Fundación Hospital de la isla del Rey, sin descartar exponer el legado en otras ciudades, depositará finalmente las cartas en una sala del antiguo hospital, dedicada a Migraciones y Navegaciones que impulsa el profesor Oscar Sbert.
Un valioso legado más que se incorpora a sus fondos, gracias a otra aportación altruista de unos buenos amigos a los que estamos profundamente agradecidos. En este caso a Pilar,  Xiscu y Eugenia Sturla. Un trozo importante del alma de su familia permanecerá junto a todos nosotros, en una Isla del Rey que es y debe ser, también, de todos nosotros.

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