Archive for marzo, 2010

Disciplina intelectual

domingo, marzo 28th, 2010

Analizar las consecuencias de la reciente nevada caída sobre Cataluña me obligó a rebuscar documentación sobre la de diciembre de 2001, que viví con responsabilidades  directas, desde la Capitanía General de Barcelona. Hay siempre lecciones aprendidas que conviene recordar, y yo aprendí una de mis subordinados, directamente relacionada con el sentido de la responsabilidad y con la disciplina intelectual. Tenía anotada entre recortes de prensa una frase del político ingles George Canning, tan citado en estos tiempos conmemorativos de la Guerra de la Independencia por su decidido apoyo a nuestras levantadas Juntas, que decía: «No es el haber recibido una lección lo que nos salva, sino el haber sabido aprovecharla».

Rebobinemos. Diciembre 2001. Unas fuertes nevadas caídas a partir del día 14 colapsaron carreteras y ciudades. El temporal afectó especialmente a los accesos a Barcelona y Lérida. En la madrugada del 14 al 15, unidades del Ejército ya repartían mil mantas en un repleto polideportivo de Pons.

Pero el mayor problema estaba en la zona Bruch-Igualada, especialmente en el túnel, donde 250 camiones estaban materialmente varados entre el interior y sus accesos.

La Capitanía alertó  a las unidades que disponían  de vehículos con cadenas, es decir, con gran capacidad de tracción. Circunstancialmente, batallones  de Huesca y Pamplona, que preparaban maniobras a realizar en Noruega, se encontraban en el Campo de Maniobras de San Gregorio en Zaragoza. La otra gran unidad, la Brigada Urgel IV, estaba en su base de  Sant Climent Sasebas, en Gerona. Estos últimos conocían muy bien Cataluña, y no era la primera vez que actuarían en emergencias. Muchos mandos y tropas eran catalanes. Escribo en pasado porque la Brigada fue disuelta en una más de nuestras  reestructuraciones. Todos preavisados, todos en principio en sus bases  pendientes  de un acuerdo entre la Delegación del Gobierno en Cataluña que dirigía una valiente e inolvidable Julia García Valdecasas y la Generalitat, que presidía un inteligente Jordi Pujol. Se había roto el acuerdo parlamentario PP-CiU de la primera legislatura del Gobierno Aznar en el 2000, y  no puede decirse que un año después las relaciones entre ambas formaciones fueran idílicas. También el Estado Mayor del Ejército en Madrid tenía su voz, al depender de órdenes del Ministerio. Todo este rompecabezas político ocurría a la vez que unos ciudadanos sufrían. Finalmente, en la madrugada del 14 al 15 se desbloquearon las trabas y se cursó urgentemente la orden a Sant Climent Sasebas para que sus TOA (Transportes Oruga Acorazados), unos durísimos vehículos de procedencia norteamericana, se desplazasen a la zona de Igualada-Bruch. Largo trayecto  de más de 200 kilómetros a velocidad limitada por las características de los propios mecanizados y por las  dificultades de las carreteras.

Insistíamos en la orden de urgencia, cuando pasaron una llamada del entonces Comandante Puy Barón. ¿Desde dónde llamas? «Ya estoy en los túneles. Aquí hay trabajo duro».
El General de la Brigada, el jefe del  Batallón de Carros y el propio Comandante no habían cumplido estrictamente las órdenes, pero habían cumplido inteligentemente  la misión. Eran conscientes del sufrimiento  que podían paliar, asumiendo las responsabilidades derivadas de posibles accidentes o  de controvertidas  interpretaciones políticas.

Utilizo como idóneo un pensamiento del general Jorge Vigón: «Ser disciplinado no es tampoco callar, abstenerse o no hacer más que lo que se cree poder emprender sin comprometerse; no es el arte de evitar las responsabilidades, sino actuar en el sentido de las órdenes recibidas, y por esto, encontrar en el propio espíritu, por la investigación y por la reflexión, la posibilidad de realizar estas órdenes; y en el carácter, la energía necesaria para correr el riesgo que lleve consigo la ejecución».

El Comandante Puy asumió su responsabilidad, actuó en el sentido de las órdenes –sabía que la Capitanía estaba dispuesta a ayudar desde el principio– y tuvo el coraje y la energía necesaria para correr el riesgo. «Sé que me jugaba un paquete si salía mal», confesó después. No. No se lo jugaba.

Al hacer suya la frase de Tácito «lo seguro es poco atractivo; en el riesgo está la esperanza», cumplía con lo que los ciudadanos del Bruch esperaban. Había ganado siete horas.

La portada de «La Vanguardia» del lunes 17 de diciembre premiaba a aquellos soldados de Sant Climent con una gran foto en su portada y un pie significativo «El Ejército ayuda a sacar las castañas del hielo», «Ocho vehículos acorazados ayudaron ayer a rescatar con su potente fuerza de tracción los camiones atrapados cerca del túnel del Bruch».

La lección fue especialmente válida para mí, pero debería serlo también para parte de nuestra adormecida sociedad. Son muchas hoy en día las personas que se conforman con lo preciso de su obligación. Hacen sólo lo que se les manda, sin asumir, sin arriesgar, sin aportar nada. No todo es malo en una gran nevada si sabemos leer en positivo, si somos capaces de aprender de nuestros errores.
Si aprovechamos la lección, como la del Comandante Puy.

Artículo publicado en La Razón

Cataluña, ¿rehén de sí misma?

martes, marzo 23rd, 2010

No hay rincón del mundo que pueda librarse  de catástrofes naturales o de accidentes, por avanzada que sea su sociedad, por muy consolidadas que se consideren sus instituciones. Y cuando hay temporal, las cuadernas del barco crujen.

Miles de gerundenses han crujido estos dias.

Desde la Transición, los gobiernos de la Generalitat han venido desarrollando un modelo de comunidad que, apoyado en reinvindicaciones históricas, ha creado estructuras similares a las de un estado, no sólo independiente, sino en cierto sentido aislado. Con tenacidad han conseguido que los Mossos sustituyan a Policía y Guardia Civil, pese a un coste muy superior;  han creado sus propios mecanismos de Proteccion Civil, de Bomberos,  e incluso de  Cruz Roja. Todo lo que representa centralismo, integración, Estado, ha sido mal visto por el nacionalismo catalán, y llevado a la practica del día a día político.

El Ejército no ha escapado a este «borrar del mapa». Aquí  la sensación es confusa, porque en su desaparición entran factores históricos –habría que remontarse a las guerras con Francia, a las carlistas, a las de Marruecos o a la mas reciente del 36– pero también   factores económicos muy asociados al mundo «del  ladrillo». Las «desamortizaciones» de acuartelamientos en Cataluña muchas veces han derivado en negocios privados. Un catalogado edificio del Casino Militar de la Plaza de Cataluña fue absorbido por unos grandes almacenes. Algo semejante podríamos decir de los cuarteles de Lepanto o de Viella. Si analizásemos Montjuic, dejando aparte el desgarro cultural que representa cerrar un museo de la ciudad, veríamos que la aplicación de la Ley 8/75 exigía una zona de seguridad de 300 metros inedificables alrededor de su perímetro. ¿Cuántos bloques de «alto standing» estarian hoy construidos en la cima del Monte de los Judíos sin esta limitación?

Constatado un antimilitarismo en parte de su sociedad, un lunes de marzo, sin pronóstico determinado, una nevada colapsó  Cataluña. Y como no está sola en el mundo, la nieve también colapsó a media España y a Francia. No hay fronteras para las nevadas, como no la hay para los incendios forestales o  las epidemias.

Tampoco las hay, que conste, en las sensatas mentes de muchos  catalanes a los que conozco y admiro. La presión de la calle obligó a pedir el apoyo del Ejército. Se tiró de archivos y se vió cómo ya se hizo en diciembre de 2001 con otra nevada que colapsó el Bruch y los túneles de Igualada. La gestión política de aquel apoyo ya fue crítica. Luego en el 2007 con la caída de tensión de las redes eléctricas en Barcelona, se repitieron los   apoyos militares. Normal, porque el Ejército es de todos y no debería ser noticia su eficaz empleo, como el reciente de la UME

Pero los del «constatado antimilitarismo», prisioneros de sus opiniones, sufren con la presencia militar y, la eliminan a las treinta horas, cuando aún queda mucha gente aislada, cuando aún no tienen electricidad siete importantes núcleos de población. A ello se añade un  problema también latente. Se reconoce que la provincia de Gerona ha aumentado su consumo en un  40-45 %; que es una de las pocas provincias españolas que no tiene  red a 400 kilovoltios; que el AVE exigirá mas consumo; que un Plan Energético de Cataluña Horizonte 2010, elaborado conjuntamente por el Ministerio de Industria y la Generalitat en 2002, aconseja «acometer urgentemente» unas obras «dado  el riesgo elevado de degradación de calidad y la clara imposibilidad de la actual red de suministro de absorber la demanda actual». El Plan insiste en la inviabilidad de suministrar energía suficiente a la nueva infraestructura del Tren de Alta Velocidad sin disponer del apoyo de la acometida de 400Kv.

La nevada ha confirmado el  elevado riesgo. Y aparece la estación de Bescanó como núcleo principal de actuación, al quedar centrada en la conexión Sentmenat-Vic-Bescanó-Figueres-Baixás(Francia) Los sufridos ciudadanos de Girona deben saber porqué se opusieron al proyecto de la estación, la Asociación Vilanna Bescanó Natura, el Grupo Independiente Bescanó-ERC, la Asociación Anglés Verd y los propios ayuntamientos de Bescanó y Anglés. Uno de ellos –además– por lo que declaró el President Montilla a TV3 el pasado lunes dia 15, ha recurrido al Tribunal Supremo.

Tuvo que ser el Consejo de Ministros del 12 de Enero de 2007 el que decretase la urgente ocupación de terrenos en Bescanó y considerar de utilidad publica las obras a realizar. La Generalitat (DOGC num. 4895) lo hizo suyo el 31 de mayo, cuatro meses después.

Se habían perdido cinco años.

Por supuesto son lícitas las reclamaciones en un estado de derecho. Lo importante es saber gestionarlas, haciendo compatible el respeto al medio ambiente con la utilidad pública. Si no queremos que unos compatriotas nuestros sufran, aprendamos la lección. Y para paliar sufrimientos estamos todos, incluso el Ejército, a pesar del  constatado antimilitarismo de algunos.

¡No conviertan a nuestra querida Cataluña en rehén de sí misma!

Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en “La Razón

Sacudir conciencias

domingo, marzo 21st, 2010

Entre tanto derrotismo, constatada cierta pérdida de capacidad para  ilusionarnos, surgen siempre destellos de luz. El ser humano, débil y quebradizo en muchas situaciones, ha sabido encontrar a lo largo de su historia referentes, liderazgos, gestos, que han sabido sacarle de la postración.

Con el título de «Rebelión a bordo» me refería en esta misma tribuna hace unas semanas a ciertos movimientos que presagiaban un cambio en nuestra sociedad. Ya citaba una positiva reacción del mundo universitario e insinuaba la aparición de otra procedente del mundo de la Justicia. Más preocupado yo por las gentes de armas, hablaba de una rebelión cívica, positiva, desde luego en nada portadora de más preocupaciones que las que ya sufrimos.

La lección hoy nos la ofrece un importante colectivo de jueces y magistrados que  han  hecho público un manifiesto de nueve páginas firmado el pasado 13 de enero por 1.400 de ellos.  Durante unos días  se habló del «movimiento de unos 600» sobre el que se echaron botes de humo inmediatamente. Intuyo las trabas que se han puesto a su difusión en estos dos meses. Lo que ellos llaman «movimiento activo» emana del foro telemático judicial celebrado en octubre de  2008 y creo que desde entonces han peleado «por conducto reglamentario» sin conseguir nada. Cuando saltan los fusibles, es que han fallado todos los sistemas preventivos. Hablan de dignidad, hablan de despertar   conciencias. Firmemente apoyados en el mandato constitucional (Artº 117.1) que los consagra como «independientes y sometidos únicamente al imperio de la ley» denuncian un  «insaciable afán del poder político por controlar a su controlador», más sentido a partir de la Ley organica del Poder Judicial de 1985, que consiguió «derribar el principal muro de protección constitucional de esa independencia». Citan como ejemplos el que el Jefe del Ejecutivo adelantase el nombre de quien debía presidir el Consejo General del Poder Judicial antes incluso de que se convocase el pleno que debía elegirlo, o las duras descalificaciones que el Parlamento de Castilla-La Mancha dirigió a una juez de Guadalajara «por su actuación jurisdiccional en un asunto en el que aparecían implicados diversos cargos públicos de la Administración gobernante». Dos poderes, ejecutivo y legislativo, que infieren gravemente en el judicial. El «oasis» político perfecto. ¿Quién puede meterse conmigo si presido una cámara legislativa? ¡Pero, si los he nombrado yo!

Prueba de que los «manifestantes» aciertan, lo ratifica la valiente nota del Consejo del Poder Judicial de estos días, clamando por esta independencia.

He analizado con calma y enorme respeto el amplio y bien documentado manifiesto, con la mente puesta en nosotros, los militares. Donde los jueces hablan de  Ley Orgánica yo leo Ley de la Carrera Militar, la que ha obligado a presentar miles de recursos a gente disciplinada y leal, poco acostumbrada a buscar justicia fuera de sus cuarteles o navíos. Donde los jueces hablan de absorción de competencias, o de progresiva ocupación de espacios, parece que están hablando de nosotros, porque entendemos de injerencias, porque sabemos lo que son dignidades heridas, porque sabemos cómo se ningunean las decisiones colectivas de los consejos superiores, cómo se transforman reconocimientos a  militares en reconocimientos políticos, cómo se hace de nuestras condecoraciones moneda de cambio o amiguismo político. «La grave preocupación que nos lleva a efectuar el presente manifiesto» que denuncian los jueces es similar a la que arrastramos nosotros en muchos terrenos.

A las Fuerzas Armadas no nos concede la Constitución las prerrogativas de independencia que concede al poder judicial. Tenemos clara nuestra dependencia y la asumimos voluntariamente con respeto. Pero hay muchos conceptos que esgrimen los togados  que nos son comunes como servidores del Estado.Y  vibramos como ellos. Nunca tantos militares se habían asomado a las páginas de la prensa. Una asociación de militares escritores que preside el general Alonso Baquer agrupa hoy a cerca de 200 profesionales en activo y en la reserva o retiro. Es frecuente hoy,encontrar reflexiones brillantes de un Pérez Alamán, de Jorge Ortega, de Muñoz Grandes, del almirante Tafalla,de Martínez Isidoro, Ayala, Narro, Feliu, Pedro Baños, Pitarch y un largo etcétera, que ofrecen un amplio abanico de opiniones técnicas,  apoyadas generalmente en amplios conocimientos y  experiencias. La revista «Atenea» integra plumas de prestigio tanto del mundo militar como del universitario y periodístico. Es un esfuerzo titánico en tiempos de crisis, pero eminentemente necesario ante el amarillismo político de las bien dotadas revistas oficiales.

¡Bien por los que denuncian  cómo se desmantelan órdenes de valores, sean togados, doctores o uniformados! Bien por decirlo sin crispaciones, sin crear más traumas a nuestra sociedad. Los 1.400 jueces podrían muy bien ser 1400 capitanes y suboficiales u otros tantos profesores universitarios. ¡Siempre son sanas las sacudidas de conciencia! Siempre se enriquecen las sociedades capaces de asumir críticas. Nosotros llamamos «lecciones aprendidas» a las extraídas generalmente de nuestros errores. ¡Es momento de aprender la lección de nuestros 1.400 togados!

Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en www.larazon.es

Colombia después de Uribe

domingo, marzo 21st, 2010

El tiempo pasa rápido. Quedan tres meses para la consulta electoral colombiana que decidirá quién debe suceder a Álvaro Uribe, que el 7 de agosto dejará Casa Nariño, la bogotana sede presidencial de la república. Habrán pasado ocho años intensos, con un balance más que positivo. Tras su paso por el Senado, la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia, Uribe llegó a la presidencia en el 2002 con cerca de 6 millones de votos, el 54,5% del electorado. Siguió en el 2006 arropado por 7,3 millones de votos, el 62% de los electores . Últimamente su aceptación ha alcanzado, con altibajos significativos, un 68%, cota nada despreciable para los tiempos que corren.

Una decisión del Tribunal Constitucional del 26 de febrero declaró inconstitucional la ley que sometía a referendo una reforma de la Carta Magna que debía permitir un tercer mandato presidencial. Para unos, la decisión judicial representa un varapalo para Uribe. Para otros, es una muestra de su juego limpio y de respeto al Estado de derecho. La sentencia ha producido, además, como una sensación de alivio en el propio Uribe. A sus próximos ,que le animaban a seguir, les puede responder: «He hecho lo que he podido; no ha dependido de mí». Alivio por encima de ansias de perpetuarse en el poder. Lo que ha sabido Uribe es medir los tiempos, jugar con expectativas y posibilidades hasta el último momento y contener el comienzo de la carrera para la presidencia a fin de evitar distraer los esfuerzos de gobierno.

Para las cancillerías extranjeras, el mensaje también es claro. Más preocupado, Washington, el gran aliado, llevaba tiempo moviendo los hilos para apoyar la alternancia. Demasiados vínculos con los paramilitares enturbiaban los proyectos de futuro. No puede olvidarse que quien comenzó la recogida de firmas para provocar el referendo fue el senador Ciro Ramírez, hoy en prisión por sus vínculos con los paramilitares.

Caracas ha recibido la retirada con sabor agridulce. Por una parte, se quita de encima a un enemigo declarado. Las acusaciones mutuas, los rumores de golpes potenciados por uno o por otro, incluso las sospechas de intenciones de atentar contra sus vidas, han sido constantes. Pero el respeto que ha tenido Uribe por la decisión de un órgano judicial de su país pone en dificultades al absoluto dominador de los tres poderes del suyo que es Hugo Chávez. No digo nada de la opinión que puedan tener en La Habana: ya estarán preparando comunicados señalando que si no se alcanzó la paz con las FARC y con el ELN fue por culpa de Uribe. ¡Desde 1948 andan estos movimientos por las montañas de Colombia!

También estaba claro que con Uribe las conversaciones con los disidentes estaban estancadas. Incluso lo estaban con las voces más sensibles que pedían el intercambio humanitario. Sistemáticamente, las FARC le acusaban de «intransigencia innecesaria», a la vez que tampoco se mostraban excesivamente transigentes. Ya es hora de que vayan pensando en el 7 de agosto.

Madrid no ha querido ser amigo de Uribe, más por el burdo coqueteo que ha tenido con el dictador venezolano que por razones prácticas. A Chávez, para ayudar a mantener un equilibrio de fuerzas en la región, le vendimos modernas fragatas, a la vez que negábamos a Uribe la transacción de un batallón de carros AMX-30, material que él consideraba vital para asegurar el tránsito por sus carreteras y que podía ahorrar esfuerzos y vidas. A la vez, Chávez mantenía el equilibrio adquiriendo ingente material de guerra a Rusia, que ahora, con el precio del petróleo a la baja, no puede pagar. La leal amistad de Uribe con Aznar y ciertas afinidades en la forma de gobernar han podido ser causa también de este enfriamiento.

Colombia es un amigo leal. Miles de colombianos conviven con nosotros. Muchos sirven en nuestras propias Fuerzas Armadas y se han sacrificado por nosotros. Intentar poner barreras a estas circunstancias, que son más hondas que la propia hermandad entre los dos pueblos, es de ciegos. Hay que volver al peso específico que tuvo nuestra diplomacia en apoyar los procesos de pacificación y las inversiones españolas en Colombia , también hoy congeladas. También Madrid debe pensar en el 7 de agosto.

La sucesión no será difícil. Deberá cambiar el modelo de gestión, hoy muy personalizado en Uribe, para ir formando equipos de gobierno. Los candidatos en liza tienen buenas experiencias y han podido verificar cuáles son las ventajas y los inconvenientes del sistema que bajo el patrón de la seguridad democrática ha seguido su antecesor, que hasta ahora no se ha inclinado por ningún candidato.

Colombia, pese a los años de guerra interna y a que le han nacido estados dentro del Estado como las narcoguerrillas o los paramilitares, no ha perdido nunca su larga tradición de alternancia democrática. Acaba de reafirmarlo.Todos deseamos que la próxima cita electoral sirva para consolidar una sociedad colombiana más libre y más próspera. También todos nosotros debemos pensar en el 7 de agosto.

Artículo publicado el 9 de marzo de 2010 en www.elperiódico.com